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Nuestra personalidad

Recientemente hablando con una clienta, ella me contaba cómo los rasgos de su personalidad a diario le traían serios problemas en su vida.

Me relataba que ella le gusta tener todo bajo control y que no le gusta que nada se le escape de sus manos. Así que se definía como una controladora.

Me contaba que ella analiza todo lo que ocurre a su alrededor al detalle y que no deja escapar nada. Así que se definía como una persona muy crítica y analítica con su vida.

También, se describía como una persona irresponsable, pues se olvida de cosas.

Finalmente, se decía a si misma que ella era una experta en complicar todas las cosas que le ocurrían, que no podía vivir de una manera sencilla.

En consecuencia, ella se sentía muy mal por ello, se autocastiga sintiéndose una persona insignificante, y pasaba largos ratos de encierro, triste, amargada e incluso depresiva, auto recriminándose tener esos rasgos de personalidad y no otros.

En el transcurso de la charla, pudo ver por si misma que al definirse con esos rasgos se estaba limitando a poder ser de otra manera. Y que inconscientemente buscaba las situaciones que corroborasen todo aquello que ella pensaba de si misma.

Pudo ver que, definirse como una persona que complica las cosas, controladora, analítica e irresponsable no la hacen ser una persona con fallos graves, sino un ser humano que se ha acostumbrado a definirse y actuar como tal.

Pudo sentir alivio al descubrir que ella tiene otras posibilidades a la hora de definirse.

Yo he comprobado en mi propia existencia de vida, que cuando me defino de cierto modo, me estoy limitando a esa característica de personalidad.

Y que cuando te surge la oportunidad de ir más allá de tu propia definición personal, la mente (ejerciendo sus funciones a la perfección) nos recuerda como somos nosotros y como no somos, boicoteando cualquier tipo de cambio.

Por ejemplo, yo me definía como antisocial.  Como una persona que le costaba mucho sociabilizar con los demás, hasta tal punto que, si podía, evitaba cualquier encuentro que significara exponerme a un contacto con gente nueva.

De este modo, cada vez que alguien me hacia una invitación a un evento donde existiera esa posibilidad de conocer gente nueva yo rechazaba la invitación.

¿Pero por qué llegué a definirme así? Sinceramente, pensaba que la gente me iba a empezar a analizar, juzgar y a tener opiniones de mi negativa, de crítica y hasta de burla. Y eso me llevaba a alejarme de esas situaciones, tanto, que empecé a catalogarme como antisocial, y, por ende, me convertí en una antisocial.

Sé que, en muchas ocasiones, cuando vivía esas situaciones mi yo interior me animaba a que me relacionase. Pero cuando agarraba impulso, mi querida mente ejercía su trabajo y me recordaba que yo no era de esas personas que conoce a gente nueva. Así que me batía en retirada.

Y de ese modo confirmaba nuevamente mi rasgo personal de ser antisocial.

Así pasé algunos años de mi vida…hasta que me di la oportunidad de ser diferente.

Eso fue algo que se fue cociendo poco a poco y que hice sin darme apenas cuenta, pero que hoy le he encontrado una explicación.

Llegó un punto en que la vida me expuso continuamente a circunstancias en las que yo tenía que sí o sí entablar relaciones con gente que no conocía.

A pesar de que estaba en constante peligro, por todo lo que yo pensaba acerca de lo que se supone ser social y los riesgos que ello conlleva, paulatinamente me convertí en una persona sociable.

¿Qué cambió en mi para llegar a transformar un rasgo de mi personalidad, si se supone que si somos de una manera concreta no podemos cambiarlo?

Pues lo que ocurrió es que dejé de creer que yo era así.

Dejé de definirme como antisocial.

Dejé de comprar la idea de que yo era antisocial y que era algo que no podía cambiar.

Dejé de escuchar las señales de peligro cuando mi mente me las enviaba en aquellos momentos donde yo me exponía a ser social.

No tuve que luchar, no tuve que convertir en positivo lo que pensaba, no tuve que hacer ninguna técnica, ni paso a paso… fue fácil y sencillo.

Simplemente cuando llegaba esa alerta de peligro no le prestaba atención y tal como venía se iba. Al principio la alerta se disparaba muy seguidamente, pero poco a poco eran menos las situaciones en que mi alerta se disparaba o yo la escuchaba.

Hoy os confieso que a veces elijo ser un poco antisocial, pero no como una definición rígida, sino como una preferencia de ese momento.

Me doy ambas posibilidades: ser social y ser antisocial, siempre que yo quiera, en el momento que yo quiera, hasta el punto que yo quiera.

Ya no hay más limites que me definan, porque yo tengo todas las posibilidades para mí.

Igual que ustedes.

¿Cuántos de vosotros sufrís porque creéis que tenéis una personalidad que os lleva a vivir momentos complicados?

¿Cuántos de vosotros lucháis con “vuestra propia manera de ser”?

¿Qué tan real es que vosotros como seres humanos tenéis una personalidad que no podéis modificar?

Os invito a que pongáis en duda la premisa de que: vuestra personalidad os define como tal y que no podéis cambiarla por más que lo intentéis.

Y de que os deis la oportunidad de explorar la premisa siguiente: nosotros como seres humanos tenemos todas las posibilidades para incluir en nuestra personalidad, pudiendo agarrar la que más nos convenga en cada momento.

¿Qué estás sintiendo ahora mismo con respecto a esto?

Párate EN ESTE MOMENTO y observarte.

Date el permiso de que estás palabras retumben en ti, no desde tu mente, sino desde tu esencia, tu corazón, tu alma. Date permiso para escuchar a esa vocecilla que sabes que siempre está ahí para ayudarte, y que no tienen nada que ver con tú mente, esa vocecilla que la llamamos sentido común, sabiduría interior, intuición. 

Si te ha gustado mi artículo, por favor, compártelo con tus seres más queridos y con los que no lo son tanto. Demos la oportunidad a todos de ver el mundo con otros ojos.

Te agradecería que me dejaras tú comentario al respecto.

Muchas gracias por estar ahí.

Con todo mi cariño,

Coaching de transformación

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  • Alexa

    Hola excelentes palabras la verdad soy una chica que nací sin el brazo izquierdo pero eso no me ha impedido ser una profesional y llevar mi vida como cualquier persona con dos brazos, pero hay días que me castigo a mi misma sintiéndome una persona inútil, antisocial etc porque ya tengo 30 años y no tengo una familia constituida y cuando leo tu articulo me identifico porque estoy practicando esa teoría en no dejarme llevar por mi mente y cuando entro en esos días de autoflagelación jaja trato de ponerme a leer un libro o escuchar música para distraer la mente y no enfocarme en esos pensamientos.

    Ojala que esta teoría ayude a otras personas.

    Saludos

  • Rosa Alonzo

    Muy interesante y logra que uno reflexione acerca del tema y como uno mismo se evalúa y etiqueta. Lo único que te digo con mucho respeto, es que no eras antisocial porque no cometias ningún delito en perjuicio de otro ser humano. Simplemente eras asocial, que es todo lo que describiste. Gracias

  • candelaria Alarcon

    Gracias, yo tambien estoy tratando de cambiar algunas cosas de mi sintomas de ansiedad,espero tener suerte y lograrlo aun en mis 71 años.saludos

  • Asdrubal Palma

    me a gustado muchisimo vuestro mensaje, yo ahora me encuentro en una situacion un poco dificil y estoy tratando de cambiar muchas cosas desde adentro de mi ser, y creo que tratare de poner en practica tu arcticulo
    gracias.

  • nelida

    muy buena la reflexiòn y oportuna para todos.. es muy cierto lo que planteas. seamos valientes para aceptarnos, comprendernos y mamarnos tal como somos. y si tenemos conciencia de que algo esta mal en nuestra personalidad, no autosabotearnos, sino tratar con el asunto y creer que si podemos.

  • SILVANA CARDOZA

    atreverse a valorar lo que somos realmente es una oportunidad de formar nuestra personalidad con conciencia. Gracias por el artículo!!!

  • mercedes haces acosta

    Si pudieras ampliar más en los tipos de personalidad

  • Fabiola

    Buenas tardes, gracias por este escrito, es muy oportuno en la situación laboral q estoy pasando, muy agradecida por su información. Investigare esas palabras finales…. sentido común, sabiduria interior e intuición….
    Gracias!!!
    Fabiola Rivero

  • Blanca

    Gracias Lola, cada lectura de su blog enriquece mi vida y me mejora como ser humano, entiendo cada vez más como todo está dentro de nosotros y de nosotros depende cambiar, que debemos dejar fluir nuestra vida.

  • MARIA CONCEPCION SOTO LOPEZ

    Excelente artículo, es triste reconocer que en ocasiones nos juzgamos muy duramente, aunque también considero que esto le sucede más comúnmente a personas muy analíticas críticas y perfeccionistas.

  • Percy Casavilca

    Excelente articuló, igual opino que el ser humano es moldeable ,capaz de ser distinto,y no esta confinado al dolor emocional.Su actitud ante sí mismo es importante.