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Disfrutar sin dramas de las reuniones navideñas es posible

Ya hemos pasado Navidad.

Por todos es sabido que antes de las fechas señaladas hay un tiempo de preparación importante, dónde miles de personas se encargan de organizar y comprar todo lo necesario para que las reuniones de estas fechas sean lo más perfectas posibles.

 

Porque para muchísimas personas en el mundo, es la época más importante del año, donde buscamos recrear un ambiente festivo de celebración con los nuestros.

El mayor deseo es unir a la familia y crear un ambiente de felicidad, amabilidad, alegría, armonía, paz y amor.

 

Pero hay una sombra que nos persigue durante esta época del año y nos recuerda lo malo de todas las anteriores. Y, por lo tanto, queremos que este año no vuelva a pasar lo mismo.

No estamos dispuestos a que nos critiquen por lo sosa que estaba la comida que preparamos, o por lo fea que estaba decorada la casa. Tampoco vamos a tolerar vivir las peleas, discusiones y batallas que se crearon en ocasiones pasadas.

 

Por eso, vamos en busca de los mejores consejos posibles para que este año, no se repita el desastre del anterior.

 

A continuación, podrás conocer una nueva perspectiva sobre cómo es posible tener unas navidades sin conflictos, sin recurrir a los típicos consejos que ya conoces y que no te han servido de nada.

 

Lo primero que tienes que entender es que uno de los principales problemas en estas fechas, es que intentamos unir algo que no es posible.

 

Es como querer mezclar agua y aceite.

Por todos es sabido que eso no es posible.

Por eso, en cocina, a este tipo de mezclas se le llaman emulsión. Emulsión es la unión de dos líquidos que no se mezclan.

Dependiendo de los líquidos que se utilicen, la emulsión tardará más o menos tiempo en mantenerse, y lo que sucederá es que los líquidos terminarán separándose.

Pero, aunque ambos líquidos no puedan unirse, lo que sí que crean es una composición perfecta, que pasa a convertirse en un complemento excelente para aliñar todo tipo de ensaladas.

 

Entender esto es primordial para comprender que la convivencia en las reuniones de navidad, es vista erróneamente como una unión entre personas, y por ese mismo motivo, nuestras reuniones pueden convertirse en un campo de batalla fértil, donde aprovechamos para sacar los trapos sucios, los reproches y las cosas malas que tengamos pendientes con los demás.

 

Hemos de entender que, aunque la intención de las navidades viene de un deseo muy genuino de querer sociabilizar en una reunión con todos nuestros seres queridos, lo que estamos haciendo es poner en un mismo ambiente a muchas personas que no solamente tienen sus propias vidas, sino también su propio mundo, sus propios ideales, sus propias costumbres y sus propias expectativas.

Es decir, estamos intentado unir, con amor, agua y aceite.

 

Y por más amor que pongamos al querer unir agua y aceite, de nada va a servirnos, porque no es compatible la unión. Pero lo que sí que podemos hacer es una emulsión.

Y para hacer la emulsión, debemos comprender cómo se comportan los líquidos que vamos a mezclar, es decir, tenemos que comprender a cada una de las personas que asisten a la reunión.

 

Y ahora mismo pensarás que eso es una locura, y que es imposible que podamos conocer al detalle el mundo personal de cada una de las personas que conocemos. Y es cierto, eso es imposible.

 

Pero, lo que sí que podemos entender es que todos los seres humanos cuando estamos interactuando con nosotros mismos o con los demás, compartimos un mismo funcionamiento psicológico.

 

Entonces, cuando uno se entiende a sí mismo, entiende al otro, porque en el fondo, aunque pareciera que somos muy distintos, funcionamos de la misma manera, y, por lo tanto, en ese sentido, somos iguales.

 

Entender la universalidad de este proceso nos invita a comprender que cada uno de nosotros:

  • vive internamente su propio mundo personal, con sus ideales, sus expectativas, sus creencias, su pasado, sus miedos, sus preocupaciones, sus problemas y demás.
  • Interactúa con su mundo personal y no con el del otro.

Y que, por lo tanto, cuando alguien nos da un consejo, una opinión o nos dice un comentario, lo hace en base a lo que piensa.

Por lo que se supone que todos esos “ataques directos” que sentimos que nos hacen los demás pasan a tener otro significado, y comprendemos que lo que sentimos viene de “una interpretación personal”, y esa interpretación personal dará lugar a nuestra reacción y/o acción.

 

No hay una receta única, ni una fórmula secreta que nos lleve a tener unas navidades sin cero conflictos, pero sí que podemos tener la intención de querer tenerlas disfrutándolas lo máximo posible.

Y para ello debemos entender lo que nos ocurre a nosotros en esos momentos en los cuáles nos sentimos heridos, atacados, juzgados, menospreciados, etc; pues comprendernos nos ayudará a entender a los demás y gracias a ello, podremos crear el mejor ambiente para tener una reunión de navidad sin complicaciones.

 

Ahora, no se trata de fingir, ni tampoco de ser positivos, ni de sobreactuar, ni siquiera de hacer nada extraordinario y fuera de lo común. Sino que se trata de tener la intención de comprender que:

  • Nuestros propios miedos, temores y preocupaciones, aunque no son nuestra guía principal, a veces sí que se convierten en ella y cunado lo hacen, nosotros actuamos en base a eso.

Pues igualmente puede ocurrirles a otras personas. Comprender que ellos también tienen sus propios miedos, temores y preocupaciones, y que quizás, se están dejando guiar por ellos, como suele ocurrirnos a nosotros mismos en alguna ocasión, nos ayudará a empatizar con esas personas y darnos cuenta que lo que nos están diciendo puede venir desde ese sentimiento de protección frente a sus miedos más terribles.

  • Nuestros propios juicios, comparaciones y análisis se pueden convertir muchas veces en un dictador que no nos deja avanzar, ni tampoco tener una comunicación abierta con los demás. Y que, las personas con las que mantenemos conversaciones, también tienen sus propios juicios, comparaciones y análisis.

Pero tanto los propios como los de otros, vienen del mundo personal de cada uno, y no significan nada más que opiniones personales. No son la única verdad existente, aunque a veces creamos que sí, y por eso defendamos “lo nuestro” a muerte.

  • Nuestros propios ideales, creencias, costumbres y dogmas, la gran mayoría de veces, se convierten en la vara de medir únicamente permitida para todo, y nos dejamos llevar por ello, defendiéndolo a toda costa.

Hemos de comprender que, lo mismo que nosotros, las otras personas también tienen su propia “base de datos interna” con la que miden el mundo que les rodea. Y que, al igual que nosotros, creen a pies juntillas que son la única verdad a seguir, y, por lo tanto, pensarán que los demás están equivocados y trataran de convencer a cualquiera para que pasen a su bando.

 

Si entendemos todo lo anterior, podemos convertir la reunión en una velada donde la charla se convierta en un juego en el que podemos ver qué, cómo, quién y hasta dónde somos capaces de defender nuestros ideales, sin necesidad de que se convierta en la búsqueda del que está equivocado para hacerle un juicio y cortarle la cabeza.

 

Si dejamos que cada cual siga con sus convicciones y creencias, crearemos un ambiente de respeto donde dará gusto estar.

 

Imagínate que cada una de las personas que asisten a las reuniones que se hacen en navidad, comprendieran todo lo anterior y tuvieran la intención de verlo…

¿Qué crees que ocurriría?

 

Pues exactamente lo que buscamos con estás reuniones navideñas, crear un ambiente de felicidad, armonía, amabilidad, alegría, paz y amor.

Disfrutaríamos de un ambiente relajado, de abertura, donde todos tendríamos derecho a exponer lo que pensamos, sin miedo a los juicios, sabiendo que no es la verdad absoluta, y que los demás, tienen su propia manera de pensar, y, por lo tanto, es igualmente aceptable.

 

Se abriría para todos los participantes la comprensión y la compasión hacia los demás, creando un espacio lleno de amor, que es aquello que la navidad persigue.

 

Así sin querer queriendo, dejaríamos que los típicos problemas y conflictos que supuestamente reviven en estas reuniones navideñas pasen a ser una anécdota más del juego de la vida.

 

¿Quieres construir un buen ambiente en las reuniones que asistas de navidad?

Pues comienza por entenderte a ti mismo, y así podrás comprender mejor a los demás, y de esta manera sí que podrás disfrutar de unas buenas navidades.

Porque los conflictos dejaran de ser conflictos, y pasarás a verlos como un intercambio de opiniones.

 

Es más, si quieres llevar esto a otro nivel, puedes compartir lo que hoy has aprendido con todo el mundo, porque sembraras terreno fértil, no para batallar, sino para que la magia de navidad surja, y salgan los brotes del amor y paz.

 

Te deseo unas muy felices fiestas.

Con todo mi cariño,

Coaching de transformación

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